Francización de los trabajadores extranjeros:
una palanca estratégica para los empleadores quebequenses

¿Por qué la francización de los trabajadores extranjeros es hoy en día imprescindible para los empleadores en Quebec?

Desde la adopción de la Ley 96 en 2022, la lengua francesa ocupa un lugar reforzado en los entornos laborales. El artículo 46 obliga ahora a las empresas a garantizar que sus empleados sean capaces de comunicarse en francés, tanto internamente como con la clientela. Esta exigencia se suma a las relacionadas con la inmigración, en particular los niveles requeridos para renovar un permiso de trabajo o presentar una solicitud de residencia permanente.

Las recientes reformas del Ministerio de Inmigración imponen requisitos lingüísticos precisos para la renovación de permisos de trabajo y la residencia permanente. Por ejemplo, ahora se exige un nivel 4 o 7 en expresión oral, según el programa correspondiente. Para un empleador, esto significa que, sin apoyo lingüístico, un trabajador podría no ser elegible para permanecer en el país. La francización se convierte así en un tema clave de retención, pero también en una inversión estratégica para la estabilidad del equipo.

¿Qué desafíos plantea esto para los empleadores, especialmente en un contexto de escasez de mano de obra?

Muchas empresas acogen hoy a trabajadores extranjeros no francófonos. Sin una formación lingüística adecuada, estos empleados pueden encontrarse en situación de vulnerabilidad, tanto a nivel profesional como legal. El incumplimiento de los requisitos de la Ley 96 puede acarrear sanciones, pero también genera tensiones en los equipos, donde la comunicación se fragmenta. Ofrecer una francización específica, contextualizada y accesible permite anticipar estos riesgos y, al mismo tiempo, valorizar el capital humano.

Y en el plano legal, ¿cómo ayuda esto a los empleadores a cumplir con la normativa?

Es fundamental. El artículo 5 de la Ley 96 establece que el derecho de los consumidores a recibir servicios en francés se aplica a todas las empresas. Nuestros cursos preparan a los empleados para interactuar eficazmente en francés en sus funciones, ya sea en el mostrador, por teléfono o en el piso de producción.

¿Algún mensaje para los empleadores que aún dudan?

La francización no es una carga. Es un acto de gestión proactiva que mejora la comunicación, fomenta el compromiso y garantiza el cumplimiento legal. También envía un poderoso mensaje de inclusión. Al decidir dotar a sus empleados de competencias en francés, las empresas invierten en su futuro colectivo en Quebec.